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jueves, 16 de julio de 2009

NBA: Debe ser muy bueno llegar a los 37 años y que tres equipos se peleen por ti


En estos días, debe ser muy bueno ser quien eres. Debe hacerte sentir bien que, a pesar de estar próximo a cumplir los 37 años de edad y luego de una carrera de 14 años que se ha visto interrumpida por las lesiones, haya tres equipos de la NBA dispuestos a competir para quedarse con tus servicios. Debe alimentar tu ego el hecho de que, a pesar de presentar números bastante pedestres en tu más reciente temporada (12 puntos por juego, 4.9 rebotes, 2.3 asistencias en 29.8 minutos de acción), esos tres equipos te consideren como una pieza clave en las metas que tienen a corto plazo.

Debe hacerte ilusión que cada uno de estos equipos no haya escatimado esfuerzos (desde aumentar sus ofertas económicas, reunir comitivas para visitarte en tu casa, poner a otros jugadores estelares a llamarte) para hacerte sentir que cada uno de ellos te quiere y necesita más que sus competidores.

Cada uno de estos tres equipos tiene cosas a su favor; por lo que la decisión de con quién firmar no puede ser nada fácil. Primero están los Phoenix Suns, equipo con el que has pasado las últimas dos temporadas, en el que eres titular y donde ya te sientes amañado y a gusto. El clima y el ritmo de vida de la ciudad la convierten en un lugar ideal para vivir y levantar una familia. El saber que puedes seguir compartiendo cancha con uno de los mejores armadores de la historia de la liga (Steve Nash), al menos un año más, te garantiza que jugarás un baloncesto alegre y de cancha abierta, en el que tu compañero será capaz de sacarle el máximo a tus ya decadentes habilidades.

Esto tiene que haber influído en tu decisión de continuar allí al menos la próxima temporada, aunque dejaste abierta la puerta para continuar un año adicional tras poner tu firma por $3 millones, que quizás no era le mejor oferta económica pero era la que más se acercaba a tus prioridades y necesidades.

La directiva del equipo ha demostrado a la saciedad que quiere quedarse contigo. Luego de hacerte una oferta inicial de dos años y unos $4 millones totales, decidieron viajar a Orlando con un grupo que incluía al socio administrativo Robert Sarver, al gerente general Steve Kerr y al entrenador Alvin Gentry, para visitarte en tu casa y hacerte saber que aumentaban la oferta a $3 millones por año. Como si esto fuera poco, lograron que Nash te llamara por teléfono para solicitarte que continuaras con él en el equipo y te hicieron claro que habían postergado por un día las negociaciones con su otro agente libre importante, Amaré Stoudemire, porque entendían la prioridad que era convencerte para que te quedaras.

Por otro lado estaban los New York Knicks, equipo que demostró la mayor flexibilidad en las negociaciones para amoldarse a lo que tú quieras hacer. La oferta del equipo de New York es por mucho la más lucrativa y dúctil; tres años a $3.3 millones o un solo año por $5 millones, tú decides. El técnico Mike D'Antoni, tu primer entrenador con los Suns hace dos años, te promete el mismo estilo de juego y el mismo protagonismo del que has disfrutado en Phoenix en las pasadas dos temporadas. Tanto él como el gerente Donnie Walsh te hicieron saber, durante la cena que compartieron con tu esposa Tamia y contigo, que serías titular y el líder indiscutido de un equipo que carece de guías veteranos, que puedan servir de ejemplo de profesionalismo a los jugadores más jóvenes.

Además, se aseguraron de recordarte que no hay mejor lugar en toda América para seguir potenciando la carrera como cantante de Tamia que Broadway y la Avenida Madison. Como buen esposo que eres, eso pudo ser un elemento de mucho peso en tu decisión.

Por último estaban los Boston Celtics, su tradición ganadora y su posibilidad inmediata de poder ganar un campeonato con ellos el año entrante (posibilidad que parece muy lejana tanto en Phoenix como en New York). El gerente Danny Ainge también se preocupó por hacerte saber que tú puedes ser la pieza que falte para ganar dicho campeonato y te ha recalcado que estarías compartiendo con figuras de primera línea como Kevin Garnett, Paul Pierce, Ray Allen, Rasheed Wallace, Kendrick Perkins y Rajon Rondo.
Como si esto fuera poco, se aseguró de explotar la amistad que existe entre Allen y tu persona, logrando que el escolta te hiciera una llamada de reclutamiento. Claro que, con tanto dinero comprometido ya en jugadores estelares, los Celtics no tienen mucha plata disponible para ofrecerte, por lo que su oferta económica es inferior a la de los otros dos equipos (menos de $4 millones totales por los próximos dos años). Pero a estas alturas de tu carrera, luego de haber ganado tanto dinero pero no haber estado ni cerca de obtener un título, debe al menos intrigarte la opción de sacrificar ganancia económica por la posibilidad real de ganarlo todo.

Me parece que un escollo mayor que el económico es que, con tanto jugador estelar, tu papel sería el de un actor de reparto y no serías titular por primera vez en tu carrera. ¿Estarías dispuesto a hacer ese otro sacrificio para jugar en el equipo más talentoso al que hayas podido pertenecer en toda tu trayectoria?
De una cosa estoy seguro: aunque la decisión es una muy difícil, no dejas de estar en una posición de privilegio, digna de ser envidiada por jugadores más jóvenes. Por eso, a los 36 años y luego de una dilatada y accidentada carrera que no ha dejado de contar con logros y vicisitudes, debe ser muy bueno ser Grant Hill.
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