Los Príncipes de Asturias, la infanta Cristina y el presidente de la
Generalitat, junto a la familia Samaranch, durante el acto de
apertura de la capilla ardiente.
Con todos los honores y con la emoción que transmite el himno olímpico, las máximas autoridades políticas, deportivas y sociales de España; sus hijos, su pareja sentimental y sus nietos, así como miles de ciudadanos de Barcelona, dieron ayer su último adiós al ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, fallecido el miércoles a los 89 años.
La ciudad de Barcelona se volcó para despedir al que muchos ya conocen como su vecino más ilustre y universal y para el que piden no sólo una calle, sino que el estadio construido para los Juegos de 1992, su gran obra y su colosal legado, deje de llamarse Lluís Companys y pase a denominarse Juan Antonio Samaranch, en homenaje al hombre que consiguió que la llama olímpica prendiese con más luz que nunca en el pebetero barcelonés.
La despedida tuvo la solemnidad de las grandes ocasiones, acorde a la altura de un personaje que fue alabado de forma unánime por casi todo el mundo.(QEPD)
