Es sabido que la frase más articulada por Gianni Savio dice: “Hay que honrar la prueba”. No hay lugar en el mundo que se presente con el club Androni-Giacattoli, donde no deje por sentado que su presencia también aumenta las cotizaciones del espectáculo.
Y es que luego de la primera semana de la edición 94 de Giro de Italia, Savio apura un balance sensato del proceder de sus ciclistas, de la manera cómo éstos han interpretado las estrategias, y por sobre todas las cosas, mira en perspectivas, “porque sé que mejoraremos, no tengo la menor duda”.
El domingo, luego de la inolvidable gesta de José Rujano, quien finalizó en la segunda casilla detrás de Alberto Contador, el técnico se fue a Milan, lugar de residencia. Pero antes de reunirse con la familia, pensó en la semana; los siete días que empezaron darle cuerpo al equipo, los siete días que remarcaron tendencias y ratificaron a las estrellas.
“En mi opinión ha sido excelente”, apunta Savio, vía celular, y a pie, en una alumbrada calle que conduce al hotel donde esta alojado el team. “¿Pescara? Muy hermosa. Primero estuve en mi casa, y esta mañana (ayer) tomé el avión y ahora estoy de nuevo con el equipo. Aproveché el día de descanso”.
Savio ha sido un permanente invitado al Giro. Lleva más de dos décadas con esa condición, siempre en calidad de Profesional Continental. Jamás ha podido enganchar a un patrocinante para construir un equipo ProTour.
Desde que comenzó el espectáculo su modesto equipo ha colocado banderillas sobre el lomo de cada etapa, muy dignamente, con atributos competitivos que quisieran tener aquellos que cuenta con nóminas y presupuestos de gran calado. En pocos palabras, el Androni-Giocatoli, invitado al Giro, integra el cosmo de los clubes que hacen vida en la periferia de las grandes decisiones del ciclismo mundial. Pero Savio ha logrado exigirle peras al olmo; y lo ha logrado sin caer en trampas logicistas.
“La satisfacción más grande que he vivido en este Giro fue el segundo lugar que alcanzó Rujano en la etapa del Monte Etna. Fue sensacional.
¿Sabes una cosa? Me di cuenta que era el José Rujano que yo conocí y descubrí. Siento que estoy viviendo una continuación del 2005, cuando Rujano alcanzó el tercer lugar del podio en la general”.
Savio no acostumbra a deslumbrase por cosas de su oficio, pero admite que el corredor de Santa Cruz de Mora, anda bien. Y anda bien para asumir, desde esta segunda semana del Giro, roles más batalladores.
El Androni-Giocattoli se las ha arreglado, en las últimas nueve etapas, para entrar en el fuego, en el lugar donde milita la obsesión por el triunfo. En el primer segmento, contrarreloj, el equipo se ubicó en la casilla 12 a 39 segundos del líder, el HTC; en la segunda incursión Roberto Ferrari, el astro de la velocidad de su club, se coló de cuarto, y en la sexta y séptima etapa se ubicó en el tercer y quinto escaño; Angel Vicioso se coronó en la tercera etapa, el día de la muerte de Wouter Weylandt; el colombiano José Serpa entró de tercero en la quinta fecha, aciaga para Rujano que perdió 5 minutos, y por último el merideño dio la cara en la 7ma al arribar de séptimo y el histórico segundo lugar en el Monte Etna, noveno segmento, que ganó Contador.
“El balance es positivo y en ese ascenso del pasado domingo le dije a Rujano que se pegara a la rueda de Contador, y eso no es nada fácil, lo sé, lo sé, pero José lo hizo muy bien. Atacó en el momento oportuno. Salió como una bala, al igual que Contador, pero el español tiene algo que es superior a todos los ciclistas”.
Savio ya le tomó el pulso a todos los escaladores. Sabe quién es quién. Aun así “no tenemos que hacer proclamas. Rujano tendrá su oportunidad de nuevo, tendrá la ayuda que se necesita y sé que viene momentos bien determinantes”.
La etapa que ha generado miedo a no pocos ciclistas se correrá el próximo sábado: el Monte Zoncolán, y el último ascenso, luego de cuatro pases, es el Monte Crostis. Todo un alarde de expresión de sacrificio, mezcla de terror y agonía en estado puro. “No conozco el Crostis, pero sé que es bestial”, acota Savio. Es el tipo de derrotero que le sienta bien a Rujano. “Te recuerdo hay mucho margen para mejorar. Vamos bien, vamos bien”.
José Rujano en pleno ascenso, siempre demostrando que es capaz de alterar las estrategias de los escaladores
Foto. (Androni-Giocattoli)
Foto. (Androni-Giocattoli)
En la subida al Monte Etna, mítico escenario proclive a las grandes gestas, Rujano se hizo respetar. Alberto Contador ganó la etapa, pero el merideño en ningún momento se dejó intimidar
Foto. (Androni-Giocattoli)
Foto. (Androni-Giocattoli)
Carlos Ochoa, otro criollo en el Giro, ha sido un fiel escudero de Rujano
Foto. (Androni-Giocattoli)
Foto. (Androni-Giocattoli)
El velocista estrella del Androni-Giocattoli, Roberto Ferrari
Foto. (Androni-Giocattoli)
Foto. (Androni-Giocattoli)
Rujano en pleno sufrimiento, un lamentable episodio que vivió en la quinta etapa, donde perdió cinco minutos. En las bajadas el merideño no se confió y apostó a la prudencia
Foto. (Androni-Giocattoli)
Foto. (Androni-Giocattoli)

