Con la oportunidad de ganar otro campeonato de la NBA, Dwyane Wade rehusa mirar hacia atrás.
El escolta del Heat no quiere considerar la posibilidad de que su equipo tuviese ventaja de 3-0 en la final de la NBA. En cambio, la serie está 2-1 a su favor, a pesar de que Miami ha tenido amplias ventajas en los tres partidos disputados hasta ahora.
Sólo un espectacular colapso de Miami en el segundo partido evitó que Dallas cayera en una desventaja —3-0— que ningún equipo en la historia de la NBA ha podido remontar.
Miami insiste que la serie no es tan desnivelada como Wade y LeBron James la hacen lucir, y los Mavericks se niegan a admitir que posiblemente encaran a un oponente sencillamente superior.
"Somos demasiado testarudos", comentó el lunes el base Jason Kidd.
El cuarto partido es el martes por la noche en Dallas.

