Juan Arango, una vez más, volvió a ver el entrenamiento matutino de la selección sentado en un banco junto a parte del cuerpo técnico y federativo de la selección.
La buena noticia es que ya no cojea mucho y que hoy espera poder trotar un poco para -si todo va bien- sumarse al trabajo junto al resto de sus compañeros en unos dos o tres días.
“Mucho mejor”, alcanzó a decir el no siempre expresivo Arango, con una sonrisa pintada en la cara, antes de retirarse del entrenamiento. “Espero hacer fútbol pronto”.
Gerardo Cañas, el médico que acompaña al equipo de César Farías, se mostró tan optimista como el volante zurdo.
“Ha mejorado como se esperaba”, señaló el galeno. “Mañana (hoy) va a trabajar al margen de sus compañeros. Realizará algunos trabajos especiales para que el tobillo no se vuelva a golpear. Trotará un poco, dará unos pequeños saltos, con la idea de que no impacte fuerte contra el suelo”.
Cañas hizo énfasis en que están trabajando para que Arango llegue al 100% a la Copa América y pueda dejar atrás “esa lesión crónica que tiene”.
Sobre Salomón Rondón, quien se recupera de una lesión muscular en la pierna derecha, el doctor dijo que estaba bien y que todo se trata de incorporarlo de manera paulatina al trabajo del equipo.
“Lo que no queremos es sobrecargar la zona afectada”, comentó sobre el goleador del Málaga.
UNA VISITA DE CASA
La práctica de ayer en el Pizza Hut Park contó con la presencia de un grupo de casi 20 aficionados venezolanos que se acercaron para ver practicar al equipo y aprovechar de tomarse fotos y pedir cuanto autógrafo fuese posible.
“Vine desde Oklahoma (a unas tres horas) y la verdad que esto es más emocionante que cualquier cosa”, comentó Alí Valero, de 25 años, quien asistió acompañado por su hermano Simón, de 33. “Para mí esto es más emocionante que ver al Barcelona”.
“Es increíble verlos aquí”, añadió Alí. “Me ha sorprendido ver lo alto que es Danny (Hernández, el arquero) y lo que pequeño que es el “Chiqui” Meza”.
“Es una experiencia inolvidable”, dijo Efraín Manjarrez, un caraqueño que tiene 11 años residenciado en Dallas y aprovecho para traer a sus morochos de 9 años a ver al seleccionado practicando a escasos metros, separados sólo por una pequeña cerca.
“Esto es mejor que verlos en un partido oficial”, aseguró Jhonny, otro de los aficionados. “Es como ir a uno de esos conciertos “unplugged”, que tienes a los músicos ahí al lado. Aquí puedes ver a los jugadores hablar, verlos cerquita”.
POTENCIA Y REMATE
Ayer la selección se dividió, una vez más, en dos grupos de trabajo. El primero lo conformaron los delanteros y volantes ofensivos que pasaron la jornada practicando remates desde distintos ángulos.
Los defensores y mediocampistas defensivos utilizaron unas cintas elásticas para juntarse de a dos en dos (atados por la cuerda) y hacer varios ejercicios de potencia.
La buena noticia es que ya no cojea mucho y que hoy espera poder trotar un poco para -si todo va bien- sumarse al trabajo junto al resto de sus compañeros en unos dos o tres días.
“Mucho mejor”, alcanzó a decir el no siempre expresivo Arango, con una sonrisa pintada en la cara, antes de retirarse del entrenamiento. “Espero hacer fútbol pronto”.
Gerardo Cañas, el médico que acompaña al equipo de César Farías, se mostró tan optimista como el volante zurdo.
“Ha mejorado como se esperaba”, señaló el galeno. “Mañana (hoy) va a trabajar al margen de sus compañeros. Realizará algunos trabajos especiales para que el tobillo no se vuelva a golpear. Trotará un poco, dará unos pequeños saltos, con la idea de que no impacte fuerte contra el suelo”.
Cañas hizo énfasis en que están trabajando para que Arango llegue al 100% a la Copa América y pueda dejar atrás “esa lesión crónica que tiene”.
Sobre Salomón Rondón, quien se recupera de una lesión muscular en la pierna derecha, el doctor dijo que estaba bien y que todo se trata de incorporarlo de manera paulatina al trabajo del equipo.
“Lo que no queremos es sobrecargar la zona afectada”, comentó sobre el goleador del Málaga.
UNA VISITA DE CASA
La práctica de ayer en el Pizza Hut Park contó con la presencia de un grupo de casi 20 aficionados venezolanos que se acercaron para ver practicar al equipo y aprovechar de tomarse fotos y pedir cuanto autógrafo fuese posible.
“Vine desde Oklahoma (a unas tres horas) y la verdad que esto es más emocionante que cualquier cosa”, comentó Alí Valero, de 25 años, quien asistió acompañado por su hermano Simón, de 33. “Para mí esto es más emocionante que ver al Barcelona”.
“Es increíble verlos aquí”, añadió Alí. “Me ha sorprendido ver lo alto que es Danny (Hernández, el arquero) y lo que pequeño que es el “Chiqui” Meza”.
“Es una experiencia inolvidable”, dijo Efraín Manjarrez, un caraqueño que tiene 11 años residenciado en Dallas y aprovecho para traer a sus morochos de 9 años a ver al seleccionado practicando a escasos metros, separados sólo por una pequeña cerca.
“Esto es mejor que verlos en un partido oficial”, aseguró Jhonny, otro de los aficionados. “Es como ir a uno de esos conciertos “unplugged”, que tienes a los músicos ahí al lado. Aquí puedes ver a los jugadores hablar, verlos cerquita”.
POTENCIA Y REMATE
Ayer la selección se dividió, una vez más, en dos grupos de trabajo. El primero lo conformaron los delanteros y volantes ofensivos que pasaron la jornada practicando remates desde distintos ángulos.
Los defensores y mediocampistas defensivos utilizaron unas cintas elásticas para juntarse de a dos en dos (atados por la cuerda) y hacer varios ejercicios de potencia.

