Es el último en llegar, pero también quiere ser de los últimos en irse. Érick Torres llegó a la Selección Sub-20 como refuerzo de lujo, cuando el grupo estaba casi armado, pero sus buenas actuaciones en Primera División casi forzaron al director técnico Juan Carlos Chávez a convocarlo a la Juvenil.
Al final se quedó como uno de los hombres de ataque del Tri. No ha hecho gol, pero se dedica a hacer el “trabajo sucio” en la delantera mexicana.
“Me pegan patadas, puñetazos, de todo. Casi siempre juego de espaldas al marco. Es un trabajo sucio…, pero alguien tiene que hacerlo”, dice el ya famoso “Cubo”, quien no se queja de su función, más bien, la asume con alegría, consciente de que la labor de equipo es lo más importante.
Y es precisamente un equipo lo que tiene que salir a flote, cuando México enfrente a Camerún en los octavos de final del Mundial Sub-20 de Colombia.
El Tri calificó en segundo lugar del Grupo F, al acumular cuatro puntos, mientras los africanos lo hicieron con las mismas unidades, también en el segundo puesto, pero en el sector B.
En este juego no valen los empates, ganará y avanzará a cuartos de final el que más goles haga.
Justo lo que extraña “El Cubo”, ya que ha marcado pocos en su paso con la Selección Nacional, pero “poner pelotas a los compañeros también cuenta. En el futbol actual y más en un Mundial, te pegan, te incomodan, pero tienes que aguantar. Al final, el triunfo es lo que cuenta y los golpes valen la pena”.
En el duelo ante Inglaterra estas funciones del “Cubo” fueron todavía más obvias. Provocó un penalti, que eventualmente falló Taufic Guarch (de Estudiantes-Tecos), “pero lo importante es que el equipo calificó”, expresa, dándole mínima importancia al momento en que ambos delanteros discutieron por ver quién era el que cobraría la pena máxima.
- Dicen que los últimos...
Cerca del final del proceso hacia el Mundial Juvenil, Érick Torres comenzó a destacar en la Primera División Nacional; sus goles con las Chivas parecían ser su pase automático a la Selección, pero el llamado tardó en llegar.
“Sí, fui el último en llegar”, recuerda el delantero. “Pero al final convencí al profesor [Juan Carlos Chávez, técnico del Tricolor Sub-20]”.
El grupo ya estaba más que acoplado, con dos años y medio de trabajo conjunto, pero lo acogió muy bien. “El Cubo”, al principio, se sentía como “intruso”. “No te lo voy a negar, de inicio tenía algo de temor, miedo por ver cómo te reciben en un grupo tan sólido como este, pero ese miedo era infundado; me recibieron con los brazos abiertos. Si te dedicas a trabajar, a ayudar al equipo, no habrá ningún problema. Este grupo es muy solidario y unido”.
Los lucimientos personales quedan de lado: “Tenemos mucha humildad. Si hay alguien que se quiera subir, de inmediato los demás te jalan de nueva cuenta para el piso. Hay ambiente, buena vibra y eso ha sido uno de los puntos básicos para que a la Selección le vaya tan bien”.
Esta noche, ante Camerún, el Tri debe presumir todo ese trabajo que hay detrás. Y tú, “Cubo”, a hacer el trabajo sucio.

