Para los equipos grandes imponerse en el terreno local es lo normal. Casi una obligación, a pesar de que en ocasiones las fuerzas logran equilibrarse. Universidad de Chile viene con un tranco sólido en el torneo de Clausura, donde acumula siete victorias sobre igual número de partidos. Si a eso agregamos que obtuvo el Apertura en el primer semestre, queda claro que atraviesa por un momento dulce.
El punto es que esa campaña debe refrendarse en el terreno internacional. La Copa Sudamericana es la prueba de fuego entonces para la escuadra de Jorge Sampaoli, quien acaba de renovar su vínculo en los azules hasta diciembre de 2013. En primera instancia superó sin mayores inconvenientes a un pobre Fénix de Uruguay, pero ahora las palabras son mayores. Nacional de Montevideo es el rival y en el partido de ida, jugado la noche del martes ante 30 mil personas en el Estadio Nacional, la U se impuso por la cuenta mínima.
Pero el resultado no es sólo el dato relevante. Frente a un adversario acostumbrado a lidiar en la alta competencia, Universidad de Chile supo resolver los problemas que el conjunto de Marcelo Gallardo propuso en el primer tiempo. Acostumbrada a presionar en su propio terreno, se encontró con un oponente que la fue a buscar, impidiendo su salida clara. Los pelotazos largos del golero charrúa Rodrigo Muñoz inquietaron en el arranque, donde la fortaleza física y la estatura de Joaquín Boghossian generaban dificultades.
En el complemento la U corrigió sus errores. El ingreso de Diego Rivarola mejoró las opciones en el ataque, porque se transformó en una referencia de área, permitiendo que Eduardo Vargas se ubicara como puntero derecho y Francisco Castro quedara en la izquierda. Fue Vargas el que convirtió el único tanto de la noche en una buena maniobra asociada con Charles Aránguiz, quizás el mejor jugador del medio local.
Llave estrecha la de Universidad de Chile y Nacional. La crítica uruguaya sostiene que no es bueno el momento del cuadro tricolor. Está en formación, al parecer, pero mantiene su impronta de equipo grande. En Ñuñoa dio batalla, soslayó sus imperfecciones y dejó en claro que en su casa -lo más probable en el Parque Central- hará sentir la condición de locatario. Deberá buscar opciones de juego asociado, porque la fórmula aérea puede repetirse demasiado.
¿La U? Sabe que anotando un gol obliga a que los orientales deban marcar tres. Y lo más probable es que ésa sea su apuesta. Se sabe que Sampaoli va al frente en todas partes y en Montevideo no será la excepción. Nos espera, seguramente, un buen partido.
