Se acabaron ocho interminables meses de espera. El beisbol profesional venezolano sube este miércoles su santamaría y cientos de miles de fanáticos que estaban agolpados en la acera entrarán en tropel a los estadios mientras millones más se sentarán frente a la tele y la radio para reír y sufrir con las peripecias de sus equipos. Es la temporada 2011-2012, que comienza.
Debemos frotarnos las manos con esta nueva entrega, porque el campeonato pinta bien. A pesar de los inconvenientes derivados de la aprobación de la nueva Ley del Deporte, los clubes lograron confeccionar planteles competitivos. Y lo mejor de todo es la paridad. El torneo despega sin favoritismos unánimes ni eliminados anticipados. No hay elenco alguno al que se le pueda adelantar la sentencia de muerte. Magallanes, la gran decepción del certamen anterior, construyó una nave sólida para navegar a la clasificación. Cardenales contará con un grupo de talentosos pitchers jóvenes con un año más de aprendizaje. Y La Guaira, el sotanero de la 2010-2011 promete un mejor departamento de lanzadores que le permita matricular en enero. De manera que es muy difícil, casi un ejercicio de clarividencia, hacer un pronóstico de quiénes llegarán a enero y cuáles se quedarán atascados en diciembre.
Caribes, a quien casi todos daban por difunto en la fase regular, terminó alzándose con la corona y ahora, en su inédita condición de campeón defensor, reclama un puesto entre los cinco de arriba. Con su ofensiva, y siempre y cuando pitchers como Andrew Baldwin y Ramón Ramírez respondan como el año pasado, Anzoátegui muestra cualidades para trascender, sin que eso signifique una garantía, pues no será sencillo que una campaña como la anterior se repita. Los Tigres de Aragua se ven fuertes de nuevo, pues desplegarán un plantel competitivo desde el primer día de campaña. Los bengalíes vuelven a aparecer entre los favoritos al título, de la mano de su fuerte ofensiva, eficiente relevo y sagaz mánager. Es un equipo predecible, y eso vale oro en esta pelota. El Caracas tiene uno de los rosters criollos más profundos de la LVBP, lo que le permite aguantar las restricciones y prohibiciones impuestas por MLB a sus mejores valores. Muy pocos están en capacidad de subir a la loma tantos criollos talentosos como el conjunto melenudo, que además ensambló una importación solvente y un lineup respetable.
Bravos fue el equipo que más se movió este año para ser campeón: consiguieron a dos de los artilleros más peligrosos del circuito (José Castillo y Max Ramírez) y a un mánager que será atracción principal en la 2011-2012: Don Baylor. La peor ofensiva de la temporada pasada es ahora de las más peligrosas, aunque el pitcheo parece que no será tan dominante como en la 2010-2011. Y Magallanes, de nuevo con Carlos García a la cabeza, parece presto a recuperar su escaño en los playoffs con un lineup de temer, una estupenda defensa y un pitcheo decente. Cardenales tiene buen equipo, aunque con dificultades derivadas de su dependencia del pitcheo importado, lo cual es un problema común en la Liga por las trabas que impone MLB. Zulia se ve muy bien, con una alineación armónica y lo que es muy importante: abridores extranjeros que conocen la liga, lo que baja los grados de incertidumbre con respecto a su rendimiento. Veremos qué pasa con La Guaira, una escuadra bateadora con un mal endémico: carencia de pitcheo criollo.
Será la décima temporada de Buddy Bailey al frente de Aragua, algo insólito en una liga en la que ni siquiera los pilotos criollos duran mucho en el cargo. Bailey busca una corona más, para quedar a una de emparejarse con Regino Otero, el estratega con más títulos en el beisbol profesional venezolano. Bailey es un caso extraordinario de permanencia, que solo ha sido posible por sus siete finales disputadas. Esta campaña también podría marcar el regreso del grandeliga Carlos Zambrano a Liprobeisbol. Como él, la mayoría de los bigleaguers vendrán a buscar la gloria sobre su misma tierra. Será bueno el campeonato, ese vaticinio sí que es fácil. Y usted podrá seguirlo de cerca por Meridiano en todas sus plataformas: no solo a través del diario y la televisora, sino también por la WEB. No se perderá detalle alguno.
Debemos frotarnos las manos con esta nueva entrega, porque el campeonato pinta bien. A pesar de los inconvenientes derivados de la aprobación de la nueva Ley del Deporte, los clubes lograron confeccionar planteles competitivos. Y lo mejor de todo es la paridad. El torneo despega sin favoritismos unánimes ni eliminados anticipados. No hay elenco alguno al que se le pueda adelantar la sentencia de muerte. Magallanes, la gran decepción del certamen anterior, construyó una nave sólida para navegar a la clasificación. Cardenales contará con un grupo de talentosos pitchers jóvenes con un año más de aprendizaje. Y La Guaira, el sotanero de la 2010-2011 promete un mejor departamento de lanzadores que le permita matricular en enero. De manera que es muy difícil, casi un ejercicio de clarividencia, hacer un pronóstico de quiénes llegarán a enero y cuáles se quedarán atascados en diciembre.
Caribes, a quien casi todos daban por difunto en la fase regular, terminó alzándose con la corona y ahora, en su inédita condición de campeón defensor, reclama un puesto entre los cinco de arriba. Con su ofensiva, y siempre y cuando pitchers como Andrew Baldwin y Ramón Ramírez respondan como el año pasado, Anzoátegui muestra cualidades para trascender, sin que eso signifique una garantía, pues no será sencillo que una campaña como la anterior se repita. Los Tigres de Aragua se ven fuertes de nuevo, pues desplegarán un plantel competitivo desde el primer día de campaña. Los bengalíes vuelven a aparecer entre los favoritos al título, de la mano de su fuerte ofensiva, eficiente relevo y sagaz mánager. Es un equipo predecible, y eso vale oro en esta pelota. El Caracas tiene uno de los rosters criollos más profundos de la LVBP, lo que le permite aguantar las restricciones y prohibiciones impuestas por MLB a sus mejores valores. Muy pocos están en capacidad de subir a la loma tantos criollos talentosos como el conjunto melenudo, que además ensambló una importación solvente y un lineup respetable.
Bravos fue el equipo que más se movió este año para ser campeón: consiguieron a dos de los artilleros más peligrosos del circuito (José Castillo y Max Ramírez) y a un mánager que será atracción principal en la 2011-2012: Don Baylor. La peor ofensiva de la temporada pasada es ahora de las más peligrosas, aunque el pitcheo parece que no será tan dominante como en la 2010-2011. Y Magallanes, de nuevo con Carlos García a la cabeza, parece presto a recuperar su escaño en los playoffs con un lineup de temer, una estupenda defensa y un pitcheo decente. Cardenales tiene buen equipo, aunque con dificultades derivadas de su dependencia del pitcheo importado, lo cual es un problema común en la Liga por las trabas que impone MLB. Zulia se ve muy bien, con una alineación armónica y lo que es muy importante: abridores extranjeros que conocen la liga, lo que baja los grados de incertidumbre con respecto a su rendimiento. Veremos qué pasa con La Guaira, una escuadra bateadora con un mal endémico: carencia de pitcheo criollo.
Será la décima temporada de Buddy Bailey al frente de Aragua, algo insólito en una liga en la que ni siquiera los pilotos criollos duran mucho en el cargo. Bailey busca una corona más, para quedar a una de emparejarse con Regino Otero, el estratega con más títulos en el beisbol profesional venezolano. Bailey es un caso extraordinario de permanencia, que solo ha sido posible por sus siete finales disputadas. Esta campaña también podría marcar el regreso del grandeliga Carlos Zambrano a Liprobeisbol. Como él, la mayoría de los bigleaguers vendrán a buscar la gloria sobre su misma tierra. Será bueno el campeonato, ese vaticinio sí que es fácil. Y usted podrá seguirlo de cerca por Meridiano en todas sus plataformas: no solo a través del diario y la televisora, sino también por la WEB. No se perderá detalle alguno.

