Gustavo Quinteros, seleccionador nacional de Bolivia, había promocionado el choque ante Colombia como "el partido del año", pero el cotejo terminó siendo "la desgracia del año", toda una confirmación de que la altura ya no es aliada de su equipo.
"Con el pie izquierdo. Bolivia inicia de la peor manera su campaña como local", destacó hoy en portada el suplemento deportivo del diario "La Razón".
Colombia creó nueve opciones de gol y dos terminaron tocando la red en el primer partido en La Paz por la eliminatoria sudamericana, un 2-1 bastó para desnudar los errores en defensa y ataque de Bolivia, última en las eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil 2014.
"Bolivia encadenó una serie de errores -zaga permeable, intermitencia en el trato a la redonda, ineficacia, sorpresa en dosis mínima- y volvió a pagarlo muy caro. Estamos en cero. Era el partido del año. Y por ahí va a quedar como la desgracia del año", apuntó el periodista Oscar Dorado.
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El último triunfo de Bolivia en La Paz fue el 11 de octubre de 2009, el 2-1 a Brasil por las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica 2010.
Luego jugó 17 partidos: tres por las eliminatorias, tres en la Copa América en Argentina, dos por la Copa Paz del Chaco y nueve amistosos. De los 17, no pudo ganar ninguno.
Bajo la dirección técnica del argentino-boliviano Quinteros, Bolivia jugó 13 partidos con cinco empates y ocho derrotas. Anotó nueve goles y recibió 20 en contra.
"Jugar en la altura no garantiza ganar o sumar los tres puntos, porque tenemos que poner mucho sacrificio en la cancha y tratar de desgastar al rival, generar situaciones y definirlas", comentó el capitán boliviano, Ronald Raldes.
El estadio paceño Hernando Siles, a 3.600 metros de altitud, era considerado como un aliado natural del seleccionado boliviano, lo que se reforzó con el triunfo de 2-0 a Brasil el 25 de julio de 1993, rompiendo 40 años de invicto del scratch. Y se reafirmó con la goleada de 6-1 a Argentina el 1 de abril de 2009 con Lionel Messi incluido.
Ahora es diferente. Bolivia ocupa el último puesto de los seleccionados sudamericanos en la clasificación de FIFA, y sus clubes profesionales poco saben de éxitos deportivos, excepto Bolívar, que fue subcampeón de la Copa Sudamericana en el ya lejanos 2004.
El ritmo de juego del torneo local es extremadamente lento, casi a cámara lenta. Tampoco aparecieron jugadores del nivel de Marco Antonio "El Diablo" Etcheverry. Además existe improvisación en sus mandos directivos, y carencia de directores técnicos calificados.
"El drama boliviano pasa porque se pretende sembrar hoy y cosechar ayer. Es hora de copiar el modelo venezolano que trabajó desde sus divisiones inferiores hasta figurar entre los cuatro mejores de la última Copa América", comentó Eduardo Pérez, director de la emisora católica Fides.
Los aficionados lloraban el martes porque sentían que será imposible clasificar al Mundial de Brasil tras perder 4-1 en Montevideo y 2-1 en La Paz. Los próximos partidos serán en noviembre con Argentina en Buenos Aires y Venezuela en Puerto La Cruz. Casi una misión imposible en la que arrancar puntos.
