César Suárez esperó su momento. Ese pitcheo que lo encaminaría hacia el triunfo. Y le llegó. En la parte baja del noveno inning, con un out en la pizarra y cinco defensores en el infield, conectó un envío quebrado de Josh Wilkie para sellar una emocionante remontada. Una que encendió las tribunas y multiplicó los redobles de la samba que celebra con La Guaira.
Este miercoles los Leones del Caracas hicieron gala de su excelso bullpen. El abridor Joe Bisenius sólo transitó 1.2 innings, en los que permitió cuatro carreras. Los relevistas tomaron el testigo y sellaron los siguientes 6.1 capítulos sin anotaciones y con apenas tres hits en contra. Pero la artillería de La Guaira no estaba dominada por completo, porque estaba cargando la pólvora en los cañones, para voltearle la pizarra y completar la victoria 7-6 en el parque Universitario.
“Tienen que hacernos los 27 outs”, exclamó el manager de La Guaira, Marco Davalillo, eufórico por la victoria, incluso a pesar de que no pudo ver el desenlace del encuentro porque el umpire Sean Barber lo expulsó en el sexto inning. “Estoy muy contento. Los felicito a todos”.
Suárez llegó sonriente a la reunión con los periodistas después del juego. “Me fui de 4-0 y fui el héroe del partido. ¿Tú has visto?”, dijo el jardinero izquierdo de La Guaira, que sólo tuvo una explicación para el desenlace del encuentro. “La Guaira es un equipo guerrero”.
Esa declaración es una reivindicación de la historia de la franquicia, que ayer brotó en la parte baja del noveno inning. Caracas hizo desfilar a lo mejor de su bullpen, que incluye a los grandeligas Franklin Morales y Edgmer Escalona, el prospecto Héctor Rondón y los probados Víctor Gárate y Darwin Cubillán. Pero ni siquiera eso pudo con ese espíritu combativo del que tanto se enorgullece Marco Davalillo.
Eduardo Escobar inició el noveno inning contra Edgmer Escalona, con un infieldhit; Edwin Bellorín siguió con un boleto y Grégor Blanco agregó otro imparable dentro del cuadro. Era todo para Escalona, que se bajó de la lomita molesto y sin hacer ni un out. Y también era todo para las aspiraciones del Caracas. Porque Luis Rodríguez enganchó un envío de Josh Wilkie y lo sembró en el jardín central, para traer las dos carreras que empataron el encuentro a seis carreras.
Wilkie dominó a Oscar Salazar y le dio un boleto intencional al cuarto bate, Terry Tiffee. Tim Teufel apeló a un último recurso: trajo a Jesús Guzmán del jardín izquierdo hasta el cuadro, en un intento por forzar un rodado que evitara que Grégor Blanco anotara con un elevado de sacrificio.
Y entonces la samba de la tribuna derecha se agitó hasta una hora después de finalizado el encuentro. Porque los aficionados de La Guaira esperaron de pie ese elevado de César Suárez, que rompió la cadena de tres derrotas.
“Nunca había tenido que jugar contra cinco infielders. Sabía que sería muy difícil que la bola pasara por ahí, así que lo único que pensé es que tenía que darle duro hacia el outfield”, dijo el protagonista de un duelo memorable, que mantuvo a los espectadores en vilo hasta el final. Uno que vio Davalillo en un televisor del clubhouse, como si se tratara de una película con un final inesperado y feliz.

