Siempre firme y silencioso, así es el segunda base de los Marlins, Omar Infante.
El infielder de 30 años de edad hace lo que tiene que hacer sin mucha fanfarria. Aún así, el venezolano es uno de los peloteros más valiosos en el renovado roster de los Peces.
“Es un profesional en todos los aspectos”, expresó el coach de bateo Eduardo Pérez. “Esa clase de jugadores son quienes hacen mi trabajo más fácil, y me hacen más inteligente. Mi coeficiente intelectual aumentó este receso de temporada”.
Los Marlins hicieron una maniobra bien astuta, asegurando a Infante por dos temporadas y $8 millones en la última semana de la campaña del 2011. Al hacerlo, Miami evitó que el veterano explorara el mercado de la agencia libre.
Infante se mostró fiel a los Marlins porque el club le dio una posición regular, en lugar de utilizarlo en varias posiciones como jugador utility.
Defensivamente, el venezolano es fuerte, y en el plato, siente que debe batear .300 con frecuencia, como lo hizo con los Bravos en 2009 (.305) y en 2010 (.321).
Adquirido por los Marlins como parte del cambio por Dan Uggla, Infante bateó para .276 el año pasado.
En nueve juegos en la Liga de la Toronja, Infante batea para .350 (de 20-7).
“No es algo que no sea capaz de hacer”, dijo Pérez acerca de Infante bateando siempre alrededor de los .300 de promedio. “El béisbol es saber quién eres. Sabe que puede volarse la barda, pero no trata de hacerlo. Sabe que puede tocar la bola y avanzar al corredor. Sabe bien cuál es su papel.
“Ese es un verdadero profesional. Por esa razón lo firmamos. Le dimos esa extensión. Los otros 29 equipos saben la clase de jugador que es. Aquí él es nuestro segunda base, pero se trata de un pelotero que puede cubrir muchas necesidades”.
