El ritmo de vida en Londres no se altera ni aunque falte poco más de 130 días para que empiecen los Juegos Olímpicos.
No se modifican ni el andar de su gente, tan desesperada por llegar al trabajo como para huir de la ciudad durante el fin de semana, ni el de las inquietudes cotidianas ni el de las prioridades deportivas de su pueblo.
Esta fue una semana marcada por episodios que, en lo que a deportes se refiere, no rozaron ni superficialmente todo aquello que generalizamos bajo el elocuente rótulo de Londres 2012.
Aquí, como en casa, el futbol se roba caso todas las prioridades. Que Chelsea haya pasado a los cuartos de la Champions y el United y el City se hayan quedado fuera de la Europa League se lo toma de algún modo como una conquista del futbol londinense ante la gran potencia de Manchester.
Del mismo modo, el fin de semana giró especialmente alrededor del Grand Slam que logro Gales al superar a todos sus rivales en el Seis Naciones de rugby. Un peculiar homenaje de las nuevas generaciones a la memoria de Mervin Davies, el capitán del seleccionado del Dragón en los brillantes ’70 que falleció el último jueves.
La agenda dejó poco espacio para las noticias olímpicas, como el programa de seguridad para los Juegos costará el equivalente a 56.000 libras por atleta. Y la infaltable nota de color que si mereció un par de portadas: la visita de Kate Middleton y sus suegros al Parque Olímpico para, con la excusa de la inauguración del estadio de hockey, demostrar para las cámaras que alguna vez anduvo a los palazos en su escuela de Oxford.
Para serles franco, la distancia que hay entre el interés de la opinión pública y de los medios y el ritmo vertiginoso con el que se trabaja en el Parque no es demasiado distinta a la que, para la misma época, había en Atenas o en Beijing.
La diferencia es que Londres ya tiene casi todo a punto. Y aun faltan cuatro meses para el estreno.
Las fotos y los videos que compartiremos en los próximos días no me dejarán mentir.
"sera hasta una próxima tacita de café"

