Un par de semanas le restan a los Tigres de Detroit para finalizar la temporada regular 2013 de las grandes ligas. El objetivo del grupo es cristalizar el tercer banderín de división de manera consecutiva. Más allá de eso, Miguel Cabrera libra una lucha sin cuartel por obtener el tercer título de bateo de su carrera, por no decir la segunda triple corona en temporadas sucesivas.
El venezolano de 30 años, se ha perdido doce juegos en el último mes de competencia por molestias en su abdomen, su tobillo derecho y sus piernas. Chris Davis aprovechó el desliz del aragueño para aumentar su ventaja en la pugna por el liderato de jonrones (50-43), cerrar la brecha en el departamento de carreras impulsadas (133-131), mientras Mike Trout se ha quitado más de veinte puntos en la pelea por ser campeón de los bateadores de la Liga Americana (.350-.330).
Cabrera, en el sexto año de un contrato por ocho temporadas y 152 millones de dólares, batea .219 (32-7) en sus últimos diez juegos. Pareciera inocultable que físicamente no anda bien. La estrella venezolana se negó rotundamente a ser inscrito en la lista de lesionados, incluso el manager Jim Leyland tuvo elogios para él luego de dejarle claro a sus compañeros que va a jugar sin importar las limitaciones que pueda padecer por estos días.
Los Tigres inician una serie de cuatro juegos contra Los Marineros de Seattle en el estadio Comerica Park de Detroit. Luego, serán tres los desafíos ante Los Medias Blancas de Chicago. Son siete juegos en casa para marcar una tendencia que pudiera ser irreversible. Cabrera batea .369 (244-90) en casa, pero su cuota de jonrones es realmente superior en condición de visitante (27-16).
Independientemente de lo que ocurra, las dos semanas finales de la temporada serán de las más emocionantes de los últimos años. El remate de Cabrera pudiera seguir abriendo su camino al Salón de la Fama. Davis y Trout buscarán sabotearlo./ Mauro Battaglia
Lunes, 16/09/2013

