Yulián Mejía, el chico que sorprendió con un golazo ante Itagüí, es la muestra de los buenos talentos que trajo el Envigado desde la B. Hoy remplaza a Néider. Jugar en la B es como pagar servicio militar.
Si no hubiera sido por la encargada del peaje, Yulián y sus compañeros terminan chamuscados.
"Ella fue la que nos advirtió que el bus en el que íbamos se estaba prendiendo. De lo contrario, se enciende eso y quién sabe que hubiera pasado", cuenta Yulián Mejía, quien recuerda sus momentos en la B, ahora gozando los buenos días en la A con el Envigado Fútbol Club.
Jonathan Yulián Mejía Chaverra, ese chico que puso un golazo ante Itagüí como carta de presentación, la semana pasada, es uno de los cinco refuerzos que Envigado extrajo de los eternos viajes en bus de la segunda división. Su caso, como el de los otros cuatro (tres paisas y un chocoano), fue el de deambular por la B, porque los paisas de la A no tenían ojos para ellos.
"Ella fue la que nos advirtió que el bus en el que íbamos se estaba prendiendo. De lo contrario, se enciende eso y quién sabe que hubiera pasado", cuenta Yulián Mejía, quien recuerda sus momentos en la B, ahora gozando los buenos días en la A con el Envigado Fútbol Club.
Jonathan Yulián Mejía Chaverra, ese chico que puso un golazo ante Itagüí como carta de presentación, la semana pasada, es uno de los cinco refuerzos que Envigado extrajo de los eternos viajes en bus de la segunda división. Su caso, como el de los otros cuatro (tres paisas y un chocoano), fue el de deambular por la B, porque los paisas de la A no tenían ojos para ellos.



