El Rossonero ganó de visitante y, como perdió el Napoli, quedó a un pasito de lograr el título.
El Calcio tuvo su fecha de definición. Es verdad que todo puede pasar, pero en esta jornada es cuando el Milan sacó la diferencia necesaria para sentirse campeón. El equipo de Allegri entró a jugar en Brescia sabiendo que hasta el empate le servía. Y terminó ganando 1-0, con el gol de Robinho, sobre el final. Así, disfrutó de una fecha redonda, ya que más temprano el plantel rossonero había saboreado por televisión la derrota del Napoli, su perseguidor, ante el Palermo. El equipo rosa, con una buena producción de Pastore, le dio vuelta el resultado al team del Sur (Lavezzi no estuvo por acumulación de amarillas y su equipo lo extrañó).
¿El Inter? Perdía con la Lazio, el cuarto del torneo, y encima se quedaba con uno menos por el penal que Julio César (por la roja salió Milito para que ingresara Castellazzi) le cometía a Mauro Zárate, que lo cambiaba por gol. Pero con empeño (Zanetti, el más esforzado), inteligencia (Cambiasso, el abanderado) y goles (Sneijder y Eto’o) lo dio vuelta. Y ahora quedó segundo.



