Se especuló durante toda la semana de que a Levante y Sporting les valía el empate en la búsqueda de su objetivo común: la salvación. Algunos (pocos) con mente cristalina pensaron que no podía haber pacto de no agresión, que ambos estaban obligados a buscar la victoria tras las sorpresas de Zaragoza y Real Sociedad, para no pasar apuros de última hora, pero se llevaron un chasco.
Pero aquí nos limitamos a contar lo que pasó, sin calificativos: un par de disparos de cada equipo en la primera mitad (con un gol anulado a Felipe Caicedo por fuera de juego) y, tras pasar por vestuarios, nada de nada. En el último tramo del segundo tiempo, el conjunto azulgrana se asemejaba al Barcelona: tocar, tocar y tocar, aunque con la diferencia de no hacer gol. Lo que cuenta: valencianos y asturianos, salvo desgracia mayúscula, seguirán un año más en Primera División.



