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jueves, 2 de junio de 2011

La felicidad sin límite


Leonardo Sciascia, el escritor italiano que combatió a la mafia en medio de algunos de los años más tristes de Italia, decía que la felicidad es un instante. Hay que atraparlo, quedarse con él, y al final ese instante es una memoria que permanece. En el fútbol, la felicidad suele durar un instante, no más; sin embargo, en Barcelona esa sensación dura muchísimo más.
La razón de este camino de perfección se llama, en primer lugar, Pep Guardiola. Él tiene varios méritos que avalan la trayectoria que le convierte en el técnico más exitoso del Barça . Fue futbolista, se hizo en su cantera (La Masía) y fue y sigue siendo aficionado al club que tiene los colores que adornan su historia y su alma. Esta pertenencia anímica ha terminado siendo parte indispensable de su libro de estilo. Un día me dijo, cuando aún no entrenaba al Barça , que algunas cosas eran innegociables. Por ejemplo, un defensa no podía despejar un balón como si tuviera urgencia; lo tenía que jugar siempre, incluso en peligro de muerte. Eso vale en todo el terreno de juego. Es un concepto, no una manía, y con ese concepto el Barça ha conseguido su retahila increíble de triunfos. Esta conjunción de efectos (y de afectos) lo ha convertido en el mejor equipo de la historia. Hay un último elemento, que ya Guardiola cuenta entre los materiales indispensables de la felicidad del equipo. La felicidad de Messi. Sin la felicidad de Messi, el Barça sería otro equipo.
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