La chance es inmejorable. Si derrota a Paraguay este domingo en la final, los orientales ajustarán 15 títulos y superarán los 14 de Argentina, selección con la que comparte el primer lugar de la clasificación del palmarés histórico.
El nivel del fútbol uruguayo sigue subiendo como la espuma. Ha consolidado el renacimiento surgido en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Ganador, sólido, invicto, seguro de su capacidad de acción y con patrones de identidad de juego reafirmados llegará el cuadro de Óscar Tabárez al duelo definitorio en el estadio Monumental de Buenos Aires.
Uruguay es el favorito para llevarse el torneo. En el curso del certamen ha demostrado que es el que mejor ha logrado confluir solidez defensiva, orden táctico, coordinación ofensiva y gol.
Lidera la tabla numérica de rendimiento: sumó nueve puntos tras ganar dos partidos y empatar tres. No perdió. Anotó seis goles y le anotaron tres.
Se clasificó con claridad a la final. Lo hizo ganando bien, y demostrado que su tridente ofensivo agarró ritmo y le tomó el pulso al fútbol lánguido, cerrado y muchas veces torpe que se ha visto en el torneo. Edinson Cavani, Luis Suárez y Diego Forlán suponen una verdadera amenaza para la selección paraguaya. Ellos cada día se conocen más y funcionan mejor en sociedad.
Uruguay dio el gran zarpazo del certamen al eliminar nada menos que a la local Argentina con todo y los Di María, Messi, Aguero, Tévez, Higuaín.
El cuarto lugar logrado en Sudáfrica 2010 está fresco. Y, lo que es más importante, conserva la base de jugadores que tomaron participación de ese torneo y el proceso está estable y más sólido que nunca con el “Maestro” Tabárez.
El rival
Uruguay tendrá al frente a una selección paraguaya un tanto desconocida, abocada más en defender y árida de triunfos en el tiempo reglamentario en la Copa.
En un hecho insólito, tan raro como esta edición de la Copa América, el equipo guaraní se ha clasificado a la final sin ganar.
Las emociones, a excepción de la victoria por penaltis ante Brasil, han sido escasas para los jugadores del plantel que dirige Gerardo Martino. Avanzaron sufriendo, a puro empate, arañando los vertices y el horizontal.
El cinco es el número que ha marcado a Paraguay en esta Copa: empató los cinco partidos que jugó; hizo cinco goles y le marcaron cinco. Sumó cinco puntos y ocupa, según los números, el noveno lugar en la clasificación general del certamen con un rendimiento apenas del 33 por ciento.
Pero el equipo guaraní tiene una gran fortaleza: el sistema defensivo. Es la contracara de lo que ha ocurrió en el ataque.
Es muy dificil derrotar a Paraguay. Para los equipos que enfrentó ha sido duro causar sofocones en su área e imposible vencerlo: está invicto.
Una muestra de ello es lo que pasó en el camino a la final, donde se encontró dos veces con Brasil. En 210 minutos de enfrentamiento -incluido el tiempo de alargue de los cuartos de final- los canarinhos, ni en penaltis, lograron superar a la albirroja, que tuvo mucha más eficacia desde los 12 pasos.
So solidez radica, como ha ocurrido históricamente, es el juego aéreo. El portero Justo Villar, los defensores Paulo Da Silva, Darío Verón, Antolín Alcaraz, Marcos Cáceres y Aureliano Torres, y los centrocampistas de marca Edgar Barreto, Enrique Vera y Víctor Cáceres son jugadores fuertes y tiempistas en la marca. Ellos suelen estructurar bloques cerrados y carentes de espacios que reprime la creatividad del rival y le obliga a fallar en sus propósitos de ataque.
El duelo entre Uruguay y Paraguay será un duelo de dos equipos quizá no tan técnicos, pero sí de cuadros aguerridos y fuertes. Aunque Uruguay aparece por el contexto global y por los números como favorito, esta Copa América ha dejado claro que todo puede pasar. El domingo se sabrá.
El momento del fútbol uruguayo es especialmente importante: de conquistar la Copa América 2011, el equipo charrúa pasará a ser el combinado más ganador de todos los
El nivel del fútbol uruguayo sigue subiendo como la espuma. Ha consolidado el renacimiento surgido en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Ganador, sólido, invicto, seguro de su capacidad de acción y con patrones de identidad de juego reafirmados llegará el cuadro de Óscar Tabárez al duelo definitorio en el estadio Monumental de Buenos Aires.
Uruguay es el favorito para llevarse el torneo. En el curso del certamen ha demostrado que es el que mejor ha logrado confluir solidez defensiva, orden táctico, coordinación ofensiva y gol.
Lidera la tabla numérica de rendimiento: sumó nueve puntos tras ganar dos partidos y empatar tres. No perdió. Anotó seis goles y le anotaron tres.
Se clasificó con claridad a la final. Lo hizo ganando bien, y demostrado que su tridente ofensivo agarró ritmo y le tomó el pulso al fútbol lánguido, cerrado y muchas veces torpe que se ha visto en el torneo. Edinson Cavani, Luis Suárez y Diego Forlán suponen una verdadera amenaza para la selección paraguaya. Ellos cada día se conocen más y funcionan mejor en sociedad.
Uruguay dio el gran zarpazo del certamen al eliminar nada menos que a la local Argentina con todo y los Di María, Messi, Aguero, Tévez, Higuaín.
El cuarto lugar logrado en Sudáfrica 2010 está fresco. Y, lo que es más importante, conserva la base de jugadores que tomaron participación de ese torneo y el proceso está estable y más sólido que nunca con el “Maestro” Tabárez.
El rival
Uruguay tendrá al frente a una selección paraguaya un tanto desconocida, abocada más en defender y árida de triunfos en el tiempo reglamentario en la Copa.
En un hecho insólito, tan raro como esta edición de la Copa América, el equipo guaraní se ha clasificado a la final sin ganar.
Las emociones, a excepción de la victoria por penaltis ante Brasil, han sido escasas para los jugadores del plantel que dirige Gerardo Martino. Avanzaron sufriendo, a puro empate, arañando los vertices y el horizontal.
El cinco es el número que ha marcado a Paraguay en esta Copa: empató los cinco partidos que jugó; hizo cinco goles y le marcaron cinco. Sumó cinco puntos y ocupa, según los números, el noveno lugar en la clasificación general del certamen con un rendimiento apenas del 33 por ciento.
Pero el equipo guaraní tiene una gran fortaleza: el sistema defensivo. Es la contracara de lo que ha ocurrió en el ataque.
Es muy dificil derrotar a Paraguay. Para los equipos que enfrentó ha sido duro causar sofocones en su área e imposible vencerlo: está invicto.
Una muestra de ello es lo que pasó en el camino a la final, donde se encontró dos veces con Brasil. En 210 minutos de enfrentamiento -incluido el tiempo de alargue de los cuartos de final- los canarinhos, ni en penaltis, lograron superar a la albirroja, que tuvo mucha más eficacia desde los 12 pasos.
So solidez radica, como ha ocurrido históricamente, es el juego aéreo. El portero Justo Villar, los defensores Paulo Da Silva, Darío Verón, Antolín Alcaraz, Marcos Cáceres y Aureliano Torres, y los centrocampistas de marca Edgar Barreto, Enrique Vera y Víctor Cáceres son jugadores fuertes y tiempistas en la marca. Ellos suelen estructurar bloques cerrados y carentes de espacios que reprime la creatividad del rival y le obliga a fallar en sus propósitos de ataque.



