Venezuela no ganó la semifinal contra Paraguay, eso ya lo sabemos; pero el sentimiento de orgullo patrio que nos dejó esa espectacular franela color vinotinto, en ningún momento se alejó de las calles de Maracaibo; ni siquiera aun, cuando el último penalti sentenció el final de la ilusión venezolana.
El marabino vibró durante los 120 minutos que duró el partido, y más de una vez gritó a todo pulmón “GOOO….”, sin poder completar la mágica palabra.Desde tempranas horas los maracaiberos se lanzaron a las calles para hacer alarde de su amor la selección, y prendieron una verdadera fiesta vinotinto en absolutamente toda la ciudad. Buena música, baile, gritos de alegría y la bella mujer marabina adornaron la celebración futbolística.
El cabezazo de Vizcarrondo le sacó un gritó de gol a medio mundo, y hasta fuegos artificiales de color vinotinto iluminaron el cielo sobre el Lago de Maracaibo; pero la pólvora fue en vano, pues el arbitro anuló el gol por haber posición adelantada. Ese, fue un instante de euforia en la Vereda del Lago, donde la alcaldía de Maracaibo dispuso tres pantallas gigantes para observar el partido. Unas 4 mil almas se congregaron en ese sitio.
Cuando las personas no estaban viendo el juego, estaban saltando y bailando al son de la mermelada más exótica del país: “Mermelada Bunch”, o estaban saludando a las cámaras de Meridiano Televisión.
Pero la Vereda no fue el único lugar en el los habitantes de la tierra del Sol Amada pudieron disfrutar del enfrentamiento. La rumba también se armó en la Plaza de la República con la música de “Icarus”, en la calle 72 con “Grupo Chao”, en Alvarito, en Mi Vaquita, y otros populares sitios nocturnos donde la fiesta no se detuvo.






















