En los últimos años el Barcelona se malacostumbró a imponer una tremenda supremacía por sobre sus rivales. Ganador de las últimas ligas locales, de la reciente Champions League y ahora última de la Supercopas Europa y Española, el equipo que entrena Josep Guardiola se transformó en un elenco casi invencible.
Sus fanáticos empezaron a ver ya como algo normal que su equipo ganara y diera espectáculo. Claro, con un plantel repleto de figuras, muchas veces incluso se imponía sólo por presencia.
Sin embargo, en los últimos días no ha habido muchas sonrisas en Barcelona. Todo comenzó el fin de semana, cuando sólo rescataron un empate en su visita a la Real Sociedad. En aquel compromiso ganaban dos a cero al cabo de los primeros once minutos y fueron incapaces de mantener el resultado.
Posteriormente, sólo tres días después, obtuvieron otro empate, esta vez con el AC Milán por la Champions League, en calidad de locales. Los blaugranas ganaban por dos a uno pero otra vez no pudieron amarrar el resultado.
